Por los Editores de VenEconomía
Según informes de las Naciones Unidas, Venezuela es el tercer país más inseguro del Continente, después de Honduras y El Salvador. La tasa oficial de homicidios es de 48 por cada 100 mil habitantes, mayor que la de México y Colombia, a pesar de los conflictos armados de estos dos países.
Para abril de este año caían en manos de la delincuencia y el hampa más de cuatro venezolanos al día. Sólo en Caracas ingresaron por muerte violenta 532 ciudadanos en octubre, 92 personas más que para el mismo mes en 2011, siendo el promedio del año 457 fallecidos por mes versus los 438 de 2011. Igual de alarmante es que entre las víctimas cada vez más se suman funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado; en los 10 meses de lo que va de año, 329 policías y militares han caído por la inseguridad.
Con esta dramática realidad saltándole a la cara al re-electo gobernante venezolano, podría haberse pensado que en 2013, primer año de su nuevo período presidencial, empezaría a aplicar en materia de seguridad ciudadana la eficiencia que prometió en su campaña electoral. ¡Mas no es así!

Por lo menos esto es lo que refleja el Presupuesto de la Nación de 2013, que aunque es un ejercicio inútil y sin sustento, con premisas irreales, sí es indicativo de las prioridades del Gobierno. Una rápida mirada indica que la seguridad de la población, no es una de las prioridades de la revolución castrocomunista. Para muestra varios botones bastan.
Por ejemplo, el reparto de los gastos de Defensa y Seguridad hablan por sí solos:
1) Para la seguridad interna y orden público el Presupuesto de 2013 rebaja los recursos a Bs.2,58 millardos, 38,3% menos que los Bs.4,19 millardos gastados en 2012; y 43,5% por debajo de los Bs.4,57 millardos de 2011.
2) La partida para Administración de Justicia y Ministerio Público disminuye de los Bs.13,48 millardos invertidos en 2012 a Bs.11,11 millardos en 2013.
3) En desproporcionado contraste, para Defensa Nacional se destinan Bs.26,46 millardos, 25,8% más que los ya desenfrenados Bs.21,03 millardos de 2012.
Este ingente gasto en Defensa Nacional incluye Bs.16 millardos para armamentos, lo que no tiene justificativo alguno, pues Venezuela no está en guerra con ningún país. Si se invirtieran esos recursos en construir cárceles, Venezuela podría tener 50 nuevos centros penitenciarios con potencialidad de rehabilitar y reinsertar en la sociedad a los presos que hoy se hunden en el abismo de la corrupción y la muerte en los repletos antros penitenciarios del país.
Otro indicio de lo poco que le importa al castrocomunismo en construcción la seguridad de los venezolanos es que el número de policías dependientes del Ministerio del Interior y Justicia se reduce de 8.803 en 2012 a 5.638 (-35,9%) para 2013. Mientras que el personal militar se incrementa de 113.558 a 119.916 efectivos (5,6% más).
Más importante aún es que por ningún lado del presupuesto se ve cuál es la meta de reducción de los delitos, ni existen partidas para aumento de sueldos a los policías ni para contratación de personal profesional, menos aún se observa inversión alguna para educar, prevenir o fomentar una cultura de convivencia ciudadana.
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