Por los Editores de VenEconomía
No es exagerado afirmar que los venezolanos van cotidianamente de conocer hechos inverosímiles relacionados con el Gobierno chavista a los absolutamente inaceptables. Los hechos saltan como un saltimbanqui entre denuncias y escándalos internacionales de marca mayor. Se puede decir que Venezuela entró ya en las grandes ligas de los estados malhechores.
Apenas unas semanas atrás reventó en Kenia un grave escándalo tras el trágico asesinato de la embajadora (e) de Venezuela en ese país, Olga Fonseca. Aún la opinión pública no sale de su estupefacción, ni las autoridades han dado la cara para aclarar todo un enredo donde se mezclan acusaciones sobre acoso sexual, lucha de poderes internos y tráfico de estupefacientes a través de la valija diplomática.
Pero, como tantas otras veces, ya esta noticia pasará a segundo plano y poco a poco quedará en el olvido, diluida en el nuevo escándalo que reventó esta semana cuando misteriosamente una avioneta que despegó sin autorización del Aeropuerto de Valencia (estado Carabobo) apareció en las Islas Canarias, “gracias a un pitazo de las autoridades venezolanas” a Interpol, con unos 1.400 kilos de cocaína pura, ocultos en bolsas con el logo de la Cruz Roja, simulando material humanitario.

Esto ocurrió en unas instalaciones aeroportuarias administradas por el Ejecutivo Nacional y custodiadas por la Guardia Nacional Venezolana, sin que nadie se percatara del despegue no autorizado del avión. Habrá que esperar en qué queda toda esta tramoya, si se llega a la cabeza de la operación o sólo termina con la detención de alguno de los tres tripulantes en España, o alguna de las 28 personas que fueron puestas a disposición del Ministerio Público venezolano para ser investigadas.
Aunque no sería de extrañar que este nuevo caso caiga en el túnel sin salida del muy “revolucionario” sistema judicial de Chávez, donde se investiga y condena a unos pocos, sin llegar al fondo de las redes de las mafias de narcotraficantes que parece pululan en el país. Éste no sería ni el primero ni el último caso donde así ocurre.
Cabe recordar el oscuro caso de la narcoavioneta de Puerto Escondido, en Cabo San Román del estado Falcón, donde iban 1.147,25 kilos de cocaína con destino a algún lugar de Centroamérica. Como recordara este 12 de agosto El Nacional, a un año de los hechos el caso está enredado entre vicios y retardos procesales, con cinco funcionarios de PoliFalcón, un sargento de la Guardia Nacional y tres civiles detenidos. Pero, sin que aún se determine, si fue una “entrega controlada”, como afirmara Hugo Chávez, o se trató de un operativo que descubrió el cargamento cuando los supuestos culpables pretendían sacarlo del país, como indicara el Ministro de Interior y Justicia, o es una lucha de poderes que involucra a cuerpos policiales.
Tal parece que los hechos finalmente terminarán corroborando las confesiones del ex magistrado Eladio Aponte Aponte al declarar ante la DEA sobre el Caso del supuesto narcotraficante venezolano Walid Makled, otrora protegido del Gobierno de Chávez, donde relata los vínculos de altos funcionarios del chavismo con el narcolavado.
¡Palabras mayores!
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