Por los Editores de VenEconomía
Ya es harto sabido que Hugo Chávez forzó la barra hasta más no poder para entrar a Mercosur. También es más que trillado puntualizar que sólo la situación política de Paraguay le abrió la puerta trasera para conquistar esta “joya de la Corona”, que hoy le hace vanagloriarse y asegurar que ahora “Venezuela es la cabeza de Mercosur” y que el país “se convierte en el pecho de Latinoamérica”.
Tal parece que el mandatario no ha caído en cuenta que con la entrada de Venezuela al Mercosur el país está claramente en desventaja, y que para sacar provecho de esta integración económica debe dar un giro en sus políticas, entre otras, rectificar sus relaciones con el sector privado, hacer ajustes fiscales, flexibilizar la política cambiaria, y asumir las reglas democráticas y de libre mercado.

Uno de los giros más determinantes es lograr que la tasa cambiaria sea competitiva, algo de lo que dista mucho.
Según el índice Big Mac, que publica la Revista The Economist, Venezuela encabeza la lista de la moneda más sobrevaluada del mundo, con una sobrevaluación de 83% desde julio de 2007 hasta julio de 2012. Mientras que según cálculos de la paridad del poder adquisitivo que realiza VenEconomía, partiendo de la diferencia entre los índices de inflación de Venezuela (IPC-AMC) y Estados Unidos, para julio de este año, se estimaba que ésta se ubicaba en Bs.8,96:$, es decir una sobrevaluación de 108,5% respecto al tipo de cambio oficial (Bs.4,30:$).
Esto es consecuencia directa de una política cambiaria que ha mantenido el tipo de cambio fijo desde 2005. Ni siquiera las devaluaciones que se han hecho en 2010 y 2011 han sido suficientes para corregir la sobrevaluación. La principal consecuencia de un bolívar sobrevaluado es que provoca que los bienes provenientes del exterior sean más baratos mientras que los nacionales resulten más costosos. Con ello, fácilmente se incentiva a importar más penalizando a los productores nacionales.
A esto se suma que en Venezuela la tasa de inflación anualizada para abril se ubicaba en 23%, a diferencia de los países miembros del Mercosur, cuyas tasas son mucho menores: Paraguay 3,3%, Brasil 5,1%, Uruguay 8,0% y Argentina 9,8%.
Esto quiere decir que al productor venezolano le es más caro producir bienes que a los paraguayos, brasileros, uruguayos o argentinos, lo que hace menos competitivo su producto mermando las posibilidades de exportación. Los favorecidos son entonces los antiguos miembros de Mercosur, cuyos bienes que sí son competitivos serán indudablemente importados por Venezuela.
Mientras Chávez continúe empeñándose en pactos de integración desiguales y desfavorables para Venezuela, ésta seguirá mermando sus exportaciones tradicionales y erráticamente seguirá con la fuerte dependencia del petróleo y con el modelo rentista que no le ha permitido al país progresar.
VenEconomía, empresa dedicada desde 1982 al estudio y análisis del acontecer nacional, es hoy día la principal casa editora de publicaciones especializadas en el ámbito de los negocios en Venezuela.