Por los Editores de VenEconomía
Hugo Chávez formalizó este 31 de julio, la entrada de Venezuela al Mercosur, luego de estar intentando por años concretar la pertenencia en esa importante unión comercial.
Lamentablemente, Venezuela no entra por la puerta grande como merecería un país con tanta potencialidad de desarrollo como la que tiene. Lo más grave es que ingresa en el peor momento para el sector industrial y productivo nacional. Amén de que su entrada oficial a Mercosur viene marcada por las dudas que ha generado a nivel regional el anuncio del Gobierno de retirarse del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el peso de la falta de libertad cambiaria y las leyes que restringen la competencia y el libre comercio.

La admisión de Venezuela a Mercosur se hace en medio de un enrevesado juego político, aprovechando la suspensión temporal de Paraguay, uno de los cinco países miembro de ese grupo de integración comercial, cuyo Parlamento se oponía desde 2006 a darle su aprobación por considerar que el Gobierno de Hugo Chávez no cumplía los extremos democráticos que exige la unión. Como informa el vicepresidente de Uruguay, esta forma de forzar el ingreso de Venezuela a Mercosur es el golpe a la institucionalidad más duro que recibe la unión en los 21 años de fundada.
Sin duda las razones de “peso” de los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay para hacer esta jugada, tienen un fuerte sesgo político, dirigido a arrimarle el hombro a su par venezolano en su camino a la reelección presidencial del 7-O, mientras aprovechan las ventajas de un Gobierno compulsivamente comprador de cuanto producto vendan los amigos del proceso.
La Comisión Presidencial creada ayer para adecuar “las fortalezas” de Venezuela para su ejercicio pleno como miembro del acuerdo, y el Grupo de Trabajo, integrado por técnicos de esos cuatro países, según informara la Cancillería de Brasil, deberán trabajar entre otros aspectos en:
- Reducir hasta en 6% los aranceles que aplica a países externos al Mercosur en productos donde puede ser relativamente competitiva.
- Incrementar en cuatro años los aranceles a países externos al Mercosur en aquellos productos donde tiene muy poco o ningún nivel de competitividad.
- Reducir el arancel que aplica a las importaciones de países externos al Mercosur hasta un promedio de 10%.
- Aplicar el conjunto de normativas y acogerse a la estructura arancelaria del Mercosur.
- Adoptar como suyos los acuerdos de libre comercio y de preferencias comerciales que haya suscrito Mercosur.
- Revisar instrumentos jurídicos que coliden con la normativa del Mercosur, tales como, la Ley de Ciencia y Tecnología e Innovación.
- Revisar el proyecto de Ley Antimonopolio para adaptarlo a las normas del bloque.
- Garantizar a los miembros del bloque libre acceso a las divisas para repatriar dividendos.
La realidad es que a Venezuela aún le queda un trecho de cuatro años, o más, que andar para adecuarse a las normas del Mercosur. Y que los venezolanos poco o nada de beneficio encontrarán en esta integración tan desigual.
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