Por los Editores de VenEconomía
Tradicionalmente cuando las reservas del Banco Central no alcanzan sino para seis meses de importaciones, Venezuela ha recurrido a la devaluación. Sin embargo, las presiones electorales de este año han frenado al Gobierno de tomar esta inevitable medida.
Ciertamente, si se toma en cuenta el precio del oro, el cual introduce una distorsión profunda e impactante entre los activos líquidos y los no líquidos en el BCV, las reservas totales actualmente sí podrían llegar a casi seis meses de importación. Pero, si no fuera por el alto precio del oro las reservas totales del BCV estarían por debajo de los $8 millardos, lo que daría para tan solo dos meses de importación.

Sin embargo, el hecho más importante es que las reservas líquidas son casi inexistentes. Para el 31 de mayo estaban en $1,18 millardos, lo cual no alcanzaba ni para nueve días de importaciones. La urgencia por incrementar las reservas hizo que, sin explicación alguna por parte del BCV, se inyectaran $2,26 millardos de un día para otro, entre el 27 y 29 de junio, con lo cual las reservas internacionales totales llegaron a $28,39 millardos, y las líquidas a unos $3 millardos (= tres semanas de importación).
En resumen: Las cifras sugieren crisis de Balanza de Pagos.
La situación se agrava, si se agrega la ingente deuda externa, la cual ya estaría entre $125 millardos y $180 millardos según quién haga el cálculo, pues el BCV y el Ministerio de Finanzas dan cifras que no incluyen la totalidad de obligaciones en divisas de Venezuela. Suponiendo una deuda de $150 millardos, a la tasa oficial de Bs.4,30:$, la relación deuda-PIB equivaldría a 45%. Pero, si se supone un tipo de cambio competitivo de Bs.8,60:$, la relación deuda-PIB sería casi del 100%. Esta es la relación deuda y tamaño de la economía más grande de la historia del país.
Peor se torna la cosa si se tiene que el Presupuesto del Sector Público Consolidado presenta un déficit de 10% al 12% del PIB, pues un déficit de esta magnitud siempre ha resultado en devaluación en el pasado.
Haciendo un cálculo aproximado se tiene que por cada bolívar de devaluación se generarían Bs.50 millardos de ingresos adicionales para el sector público. Entonces, si el Gobierno devalúa de Bs.4,30 a Bs.8,60, por cada dólar de exportación que ingrese, el BCV recibiría el doble de bolívares. Esto permitiría que por arte de esa magia, se eliminara de golpe y porrazo el déficit y así el Gobierno podría cuadrar sus cuentas sin hacer cambios en cuanto a mayor volumen de producción, o más productividad.
Sin embargo, a pesar de tener una Balanza de Pagos deficitaria, ingente deuda externa y cuentas públicas en déficit gigantesco, el Gobierno no devalúa pues ello contraviene a las aspiraciones de reelección presidencial rumbo a los 20 años en el poder. Pero, sin ser adivino, 2013 traerá un impactante porrazo devaluador.
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