Por los Editores de VenEconomía
Al añejo candidato-mandatario parece que se le acabó la capacidad de inventiva para lanzar propuestas electorales, un área donde descolló por casi una década. Ante esa sequía de ideas, ahora va a la cola del candidato de la Unidad Democrática, Henrique Capriles Radonski, a la defensiva y copiando sus propuestas.
Fue el caso de hace unas semanas, cuando Capriles Radonski tomó la delantera al proponer a la Asamblea Nacional una ley que norme las misiones, a fin de quitarle la manipulación y chantaje político que hace el Gobierno de Chávez a los beneficiarios. En reacción Chávez, vía telefónica, incitó al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, a incluirlas en la Constitución de la República mediante una enmienda constitucional. ¡Cacareos al aire!
Más descarada aún es la reacción del candidato-mandatario tras la excelente anotación de Capriles Radonski cuando anunció que una de sus banderas a abordar desde su primer día de mandato es su Plan de Seguridad el cual, sintetizó, se montará sobre cuatro bases: prevención, el sistema policial, el sistema judicial y el sistema penitenciario. ¡Capriles fue preciso, conciso y creíble!

A Chávez no le quedó otra que romper el cuasi mutismo que ha mantenido frente al auge de inseguridad y delincuencia que ha matado a más de 160.000 venezolanos en los más de 13 años de su Gobierno, 64 de ellos caídos este fin de semana en Caracas. Así que lanzó con toda la parafernalia de un principiante en el gobierno, su “Gran Misión A Toda Vida Venezuela”, siendo éste en realidad el vigésimo plan de seguridad que lanza en 13 años.
Este plan contiene, a semejanza del de Capriles, la prevención, con el agregado de “integral y convivencia solidaria”; fortalecimiento de los órganos de seguridad ciudadana; transformación del sistema de justicia penal con el añadido de “creación de mecanismos alternativos de resolución de conflictos” y transformación del sistema penitenciario. Además incluye dos vértices nuevos: Un sistema nacional de atención a las víctimas, que contempla un registro de las familias de éstas y la promesa de compensaciones monetarias por sus deudos; así como la creación y socialización de conocimiento para la convivencia y la seguridad ciudadana, lo cual suena a otro plan de adoctrinamiento. ¡Rebuscado y nada creíble! ¿Cómo creer que va a ofrecer fortalecer o transformar algo en lo que ha fracasado en 19 oportunidades, y cuando su Gobierno ha promovido y armado a los grupos violentos que hoy matan a los venezolanos?
La tapa del frasco de mentiras la puso, cuando para complementar su “propuesta de seguridad”, incluye dentro del nuevo Código Orgánico Procesal Penal dos grandes errores: 1) Pasar al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de la Fiscalía a manos del Ejecutivo Nacional, lo que se traduce en más burocracia y discrecionalidad a las labores de investigación. 2) Municipalizar la Justicia penal que trasladará a los tribunales municipales, aún inexistentes, casi 80% de los casos penales agigantando la logística, los recursos y el esfuerzo de reorganización.
¡En resumen, pura retórica!
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