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VenEconomía: Otra oportunidad perdida

Por los Editores de VenEconomía

El martes 10 de febrero de este año se sintió un respiro de alivio de los diferentes actores del sector productivo nacional, en casi la totalidad de los analistas económicos y en una buena parte de la población venezolana.

Ese día el dúo Nelson Merentes (presidente del BCV) y Rodolfo Marco Torres (ministro de Finanzas) anunciaron un nuevo Convenio Cambiario, el N°33, en el que se visualizaba que funcionarían dos mercados cambiarios separados, uno 100% controlado por el Banco Central y otro que funcionaría sujeto a los “controles” de un mercado libre o, al menos, casi libre.

La novedad, por supuesto, estaba en el mercado “libre”, el Sistema Marginal de Divisas (Simadi).

Tal como está especificado en el Convenio Cambiario, el Simadi consiste de tres mercados separados, cada uno más o menos “libre” pero con sus limitaciones: mercado de menudeo, el mercado bancario y el mercado de títulos.

El mercado de menudeo – el de billetes y remesas familiares y otras operaciones “al detal” – resultó ser un mercado “indirectamente” libre, ya que los precios de compra y venta se fijan con referencia a los otros dos, que supuestamente eran libres.

El mercado bancario tampoco resultó ser un mercado libre, más que todo por cuanto las operaciones que se hacían entre los clientes de los bancos tenían que se aprobadas por el Banco Central. Pero, ¡oh sorpresa!, el Banco Central no aprueba operaciones a Bs.180:$, o más, aún cuando se trataba de precios libremente concertados entre las partes.

Así, las esperanzas se centraron en el mercado de los títulos que, se supone que funcionaría como un mercado libre de permuta al permitir la compra-venta de bonos denominados en dólares y la particularidad de que se compraban los bonos pagando bolívares a sabiendas que el mismo día y a misma hora se podían vender en el mercado internacional contra pago en dólares.

En este sistema, la tasa de cambio es la que resulta de la compra de bonos (en bolívares) y su venta en el mercado internacional (en dólares).

Lamentablemente, el mercado de títulos se ha quedado en el papel. No se ha hecho la primera transacción.

O sea, se estaría repitiendo la experiencia del SITME, donde se hablaba de un mercado libre pero donde el Banco Central no permitía que se registran transacciones por encima de los precios límite fijados por el mismo BCV.

El Simadi inició sus operaciones con un precio de Bs.170:$. Y fue acogido con cierto optimismo, entre otras cosas porque: 1) Supuestamente el gobierno había obtenido recursos en divisas por el cobro anticipado a descuento de la deuda de República Dominicana y la emisión de bonos de CITGO, para inyectarle al mercado a fin de darle base e impulsar la participación de los oferentes.

2) Porque el mercado de valores ofrecía varias ventajas que no da el paralelo: a) Un comprobante de transacciones que permitiría a las empresas utilizar la tasa Simadi para fines fiscales, y como base para el cálculo de los “precios justos” de sus productos. b) Las empresas supuestamente podían utilizar dólares Simadi para pagar por las materias primas, bienes semi-manufacturados y productos terminados, sin tener que pasar por el Cencoex, con lo cual podían seguir funcionando a pesar de que los productos terminados serían mucho más caros que si la importación se registrara a Bs.6,30:$, o Bs.12:$. Sin embargo, “caro” es mejor que nada. En consecuencia, se esperaba que el mercado de valores atrajera a empresas y personas que han perdido las esperanzas de obtener dólares a tasas oficiales para pagar sus deudas, dividendos e importaciones de bienes y servicios que no son elegibles para las tasas oficiales o SICAD.

Sin embargo, luego de más de tres semanas desde su aparición en escena, ya se evidencia que el Simadi no termina de arrancar, que de libre no tiene absolutamente nada, pues el gobierno es quien fija unilateralmente los topes, cometiendo el mismo error del SITME.

No arranca por dos razones básicas: Ni el sector público ni PDVSA han aportado las divisas necesarias para que el mercado arranque y, al no permitir ventas por encima de Bs.180:$, los oferentes privados siguen sin vender divisas en el sistema.

Mientras tanto, el mercado paralelo –un mercado verdaderamente libre– se fue por el techo, cotizándose este lunes at Bs.226:$.

Y la discrecionalidad de la asignación de las divisas y los tres diferenciales del tipo de cambio, siguen siendo combustible para la corrupción.

En resumen, el gobierno de nuevo botó por la borda otra oportunidad de rectificar errores y con ello, impulsa que sigan en su curso i tanto la crisis de abastecimiento como la espiral inflacionaria.

VenEconomía, empresa dedicada desde 1982 al estudio y análisis del acontecer nacional, es hoy día la principal casa editora de publicaciones especializadas en el ámbito de los negocios en Venezuela.

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